Mis proyectos son una red interdisciplinar de pulsos y heridas que conectan mis obsesiones a la región fronteriza con la ficción especulativa, los paradigmas laborales, las contranarrativas de archivos, nuestra memoria colectiva y las tácticas de resistencia aplicadas en este territorio. Los pajaros fantásticos latinoamericanas. Los pequeños y silenciosos actos de coraje y amor que se aplican contra el terror y que nunca llegaremos a conocer. Mi producción artística trabaja con la apropiación de materiales, la producción visual, la escritura, las pedagogías postcríticas, la escultura blanda y la instalación.

Crecí en la ciudad fronteriza de Tijuana, en un barrio llamado Las Cumbres (1993). Está situado en el margen del oeste de la ciudad, desde donde podemos ver el mar. Mi comunidad es vital para mi práctica. Es donde me di cuenta por primera vez de cómo la violencia estructural afecta a las personas que viven en un entorno político y social marcado por la clase social. También es donde aprendí a organizarme con otros, el poder de pasar a la acción y la importancia de observar, escuchar, investigar, crear y contar historias.

En el verano de 2022, mi hermano y yo abrimos una biblioteca comunitaria en nuestra casa. Nos relacionamos con nuestros vecinos, aliados, familiares y amigos a través de libros, películas, talleres, perfomances, producción de vídeos y todo tipo de juegos.




My projects are an interdisciplinary network of pulses and wounds that connect my obsessions at the Borderlands: Speculative fiction, labor paradigms, archives counternarratives, collective memory, and territorial resistance tactics. Latin American fantastical birds. The small and silent acts of courage and love that are applied against terror and which we will never get to know. My art production works with appropriation of materials, visual production, writing, post-critical pedagogies, soft sculpture, and installation.

I grew up in the border town of Tijuana, in a neighborhood called Las Cumbres (1993). It is located on the west margin of the city from where we can see the ocean. My community is vital to my practice. It's where I first realized how structural violence affects people living in a fragile political and social environment marked by their social class. It's also where I learned about organizing with others, the power of taking action, and the importance of observing, listening, researching, creating, and telling stories.

In the summer of 2022, my brother and I opened a community library in our house. We engage with our neighbors, family, allies and friends through books, movies, workshops, performances, video making and all sort of other games.